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"No existe alternativa al cobro por el uso de las autovías"

David Alonso
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Tras nueve años al frente de la Cámara de Contratistas, Enrique Pascual se muestra optimista con el transcurrir del sector este año, defiende la implantación de peajes en las autovías y pide aprovechar los fondos europeos para reactivar la obra

Enrique Pascual, presidente de la Cámara de Contratistas de Castilla y León. - Foto: R. Valtero (Ical)

Los últimos indicadores del sector de la construcción han dejado buenas cifra ¿Cómo se encuentra la obra pública ahora mismo?

La obra pública, que alcanzó un récord máximo de licitación en el 2010 con el Plan E de Zapatero, llegó a alcanzar de las tres administraciones cerca de 4.500 millones de euros. Luego, la con fuerte crisis del 2008 cayó hasta 500 millones de licitación entre las tres. Estuvimos con una cifra bastante baja más o menos hasta 2016, y luego se veía una recuperación de la cifra de licitación de obra pública no muy espectacular pero si constante , hasta que llegamos en 2019 a 1.100 millones. Esto nos hacía ser muy optimistas de que íbamos a ir recuperando ordenadamente la licitación, y nosotros consideramos que, atendiendo a la extensión de Castilla y León, ni los 4.500 millones ni los 500. Estimamos que una cifra razonable para la Comunidad de licitación estable y sostenible sería entre los 2.500 y 3.000 millones. Es decir, todavía estamos lejos de las cantidades necesarias, y eso que la obra pública es la base para luego tener una región potente económicamente. España, antes de la crisis de 2008, habíamos ido acortando el ‘gap’ con Europa en infraestructuras, y en algunas materias como el de transporte de pasajeros por ferrocarril, teníamos mejores infraestructuras. El pasado año, con la pandemia, la licitación cayo un 22%, hasta un poco más de 800 millones de euros. Para como han funcionado otros sectores y las dificultades que hemos tenido, yo creo que es un buen resultado, porque hemos podido mantener el empleo.

¿Y a nivel laboral?

A pesar de que la construcción perdió la mitad del empleo y pasó de 140.000 ocupados a 60.000 en la crisis de 2008, en este momento se ha recuperado muy poco, porque estamos en 66.000 ocupados. No obstante, es que son muy estables. Incluso durante el pasado año, con un trimestre parado, mantuvimos la misma cifra de ocupados. Y eso que podíamos haber hecho más durante la pandemia, pero a la construcción se le ha colgado el cartel de ‘sector peligroso y que despide’.

A finales del pasado año no se mostraba muy optimistas de cara a 2021 y estimaba que la licitación pública se quedaría este ejercicio en los 882 millones. Con casi medio la mitad del año cumplido ¿es más optimista o más pesimista?

Estoy más optimista porque las administraciones públicas consideran que hay un mínimo por el que tu ya no puedes dejar de invertir. Así, y en la medida que este año se están recuperando sectores que han funcionado muy mal como la hostelería o el turismo, esto genera impuestos que podrán ir destinados a obra pública, además de atender la crisis sanitaria. De esta forma, se puede volver a meter dinero en un sector que es locomotora. Si tu quieres desarrollar industria necesitas bastante tiempo, si tu inviertes en obra pública, nosotros enseguida reciclamos trabajadores de otros sectores y los metemos en el mundo laboral. Soy más optimista que a finales del año pasado.

Entonces, el objetivo para este año, no es llegar a los 1.100 millones licitados de 2019, pero sí confía en superar la barrera de los 1.000…

No, yo creo que el techo de los 1.000 millones de obra pública licitados no los vamos a pasar y que nos quedaremos en 900 - 950 millones. Y no es un mal dato, porque todo lo que es mejorar supone no empeorar. Más aun cuando vemos que es un crecimiento ordenado, y todo esto a la espera de que lleguen los fondos europeos que esperamos que meta un fuerte empuje al sector.

¿Se han quedado muchas inversiones en infraestructuras en el limbo durante la pandemia?

Las grandes infraestructuras como la Autovía del Duero o la ronda de Segovia se han seguido desarrollando. Eso sí, no se han puesto en marcha nuevas grandes obras, porque se está manteniendo lo que se tiene, e intentando frenar el deterioro de nuestras carreteras. Además, la estrategia que se está siguiendo, y que está dando buen resultado, es atender más a obras pequeñas, para intentar sujetar a las pymes del sector, porque las grandes empresas, que también necesitan ayuda, tienen mucho más mercado fuera de España. La política ahora se está centrando en mantener lo que se tiene apostando por pequeñas y medianas obras antes que hacer megaestructuras que benefician a pocas empresas.

Ha definido a la obra pública como una ‘potencial locomotora’ de la economía de Castilla y León ¿Qué papel puede desempeñar en la salida de la crisis?

Puede jugar un papel fundamental, porque para que una industria te genere empleo y trabajado inducido necesitas unas inversiones muy grandes en formación, patentes y conocimientos. Y aquí la construcción tiene una facilidad, y es que como son centros de trabajo itinerantes estamos muy acostumbrados a montar de cero equipos de trabajo para funcionar durante un año. Entonces, tenemos mucha habilidad y experiencia en coger mano de obra que este inutilizada en otros sectores y otras industrias, formarla rápidamente y hacerla productiva desde el minuto uno. La construcción, además, mueve mucho volumen de dinero. Ten en cuenta que el promedio por cada 10 kilómetros de autovía es de 40 millones de euros, que genera mucha actividad económica inducida. También tiene otra ventaja, porque en otras industrias vendes un producto de mucho valor añadido, pero ese valor añadido se queda en piezas que has comprado en el exterior, y en la construcción no es así. Solo importamos un 15% de los materiales que utilizamos en construcción, el resto es todo gasto nacional, y te obliga a buscar suministros cerca.

¿Cuáles son ahora mismo las necesidades más urgentes que precisa la Comunidad en materia de inversiones en infraestructuras?

Obviamente seguir mejorando nuestra red de carreteras, porque lo necesitamos, ya no solo para desplazarnos, sino para que nuestros productos puedan salir al mercado europeo y ser competitivas. Y es que, en inversión en la red viaria, es más mejorar y atender lo que tenemos, porque si lo mantenemos en buen estado tenemos una red de carreteras razonable, con 32.500 kilómetros de red viaria. ¿Dónde estarían las inversiones? Pues hombre en la frontera con Portugal hay poblaciones que necesitan infraestructuras, mejorar mucho la red de ferrocarril para mercancías. En regeneración urbana también hay muchas necesidades, para poder llevar la fibra e internet a toda la Comunidad, porque en este momento es muy importante para Castilla y León hacer infraestructuras para llevar la comunicación por internet y dotar a todo el territorio de una buena red.

¿Algún proyecto en concreto con ‘nombres y apellidos’?

Es urgentísimo para Castilla y León terminar la Autovía del Duero, la conexión total por autovía con León, e impulsar el Corredor Atlántico.

¿Y más allá de las carreteras? ¿La pandemia ha evidenciado carencias en materia de infraestructuras sanitarias?

La ratio de camas por habitante está por debajo de Europa, entonces sí, hacen falta hospitales. Lo que hay que hacer es construir hospitales especializados en zonas concretas y no uno en cada provincia. Pero si, hay necesidad de nuevas infraestructuras sanitarias, porque cada vez estamos más envejecidos, y esto supone cada vez más demandas sanitarias.

¿Sigue la construcción pagando el ‘pato’ en términos de reputación de la crisis de 2008?

Si, sin duda. Hizo mucho daño que en 2008 se llamase ‘crisis del ladrillo’, porque lo que provocó la crisis fue la especulación con el tema de la vivienda. La actividad de promoción inmobiliaria y la compraventa de suelos tienen muy poco que ver con la construcción, y para nosotros son clientes. Pero la construcción son hacer carreteras, hacer colegios, hospitales, edificios de utilidad pública, la regeneración urbana de las ciudades, vertederos… es muchísimo más amplio. Metieron en el mismo saco a todos, y a sectores que son muy poco especulativos. Sigue haciendo daño, la verdad.

Menciona como ámbitos de actuación la regeneración urbanística y la sostenibilidad, dos de los factores que primarán en la recepción de fondos europeos ¿Cómo pueden entroncar con las carencias de la Comunidad?

La Unión Europea te va a dar un préstamo mutualizado que una parte no hay que devolver, pero no hay que devolverlo porque la Unión Europea espera hacer negocio con esas inversiones. Es decir, quiere que ese genere un gasto. Los alemanes quieren vendernos BMW y Mercedes, y necesitan que este país funcione bien. Europa quiere proyectos que apalanque la economía, y te va a decir: ‘Te doy 1.000 millones pero primero demuéstrame que esa carretera genera empleo e induce actividad económica’. Y si no genera riqueza y actividad, te van a decir que no la hagas. Nosotros tenemos que ser suficientemente inteligentes para presentar proyectos que entronquen con lo que busca Europa y sienten las bases de una economía prospera y competitiva. Por ejemplo, la industria de la economía circular tiene muchas posibilidades, en regeneración también, porque tenemos bolsas todavía bastante deprimidas. Hay que compactar más las ciudades, que usen energías renovables, mejorar la iluminación… Y aquí nosotros vamos a entrar en competencia con otras industrias, y si somos inteligentes y hacemos mejores propuestas, nos llevaremos más fondos.

¿Han planteado a la Junta o al Gobierno central propuestas para captar fondos para obra pública?

Eso consume tiempo, y las pymes mientas piensan en proyectos no están trabajando y otros te adelantan. ¿Qué hace una pyme? ¿Me pongo a dar ideas para que luego me las quiten otros? No tenemos masa crítica, España es un país de pequeñas empresas, y esto va para grandes empresas, y esperemos que vaya bien y que las Ferrovial, Dragados, ACS puedan captar fondos y luego nos llegue a todos. Pero lo que es el común de la pymes no tiene capacidad operativa para extraer recursos para hacer propuestas.

Siempre se ha mostrado muy crítico con el consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones ¿Cómo se encuentra ahora la relación?

La relación de la Cámara con la Junta siempre ha sido institucional y de respeto, sean quien sea que esté en el Gobierno. Tenemos dos objetivos claros, defender los intereses de nuestros asociados y colaborar con las distintas administraciones para que haya una contratación pública de calidad. Y con la Consejería de Fomento, cuando la crisis anterior se agravó y llegamos a los 500 millones de licitación, el sentir de los contratistas era que la Junta nos había dejado tirados y anunciaba planes que no se cumplían. Yo en esa época, a nivel profesional, fui muy crítico con la Consejería de Fomento y con el consejero de Fomento, no con la persona de Juan Carlos Suárez-Quiñones, sino con el puesto que ostentaba. Hubiera sido igual de crítico con cualquier otro. Porque encima, Suárez-Quiñones es un hombre trabajador, muy cortés, inteligente, preparado… Y a mí me dolía tener que decir eso, pero era lo que me demandaban mis socios porque él no estaba haciendo bien su trabajo y había dejación de funciones con el mantenimiento de las carreteras..

¿El cobro de peajes en las autovías y carreteras convencionales que propone implantar el Gobierno es la única alternativa para la subsistencia y el mantenimiento de la red viaria?

No cabe otra. Vamos a modelos de pago por uso y esto ya está implantado en toda Europa. Es decir, el que lo use lo tiene que pagar, porque la alternativa es emitir deuda pública, y estamos ya al 120 por ciento del PIB. No nos cabe un euro más de deuda pública. ¿Más impuestos? Tu tienes a tu madre jubilada y la vas a hacer pagar por una carretera que no va a usar nunca. En una extensión tan grande como Castilla y León y en España, que hay mucho turismo, vas a tener más tránsito de gente de fuera que pague que de dentro. ¿Qué queremos, volver al céntimo sanitario? ¿Qué el camionero pague para sostener la sanidad? No, hay que ser más racional. Ahora bien, si tu vas a establecer sistemas de copago para hacer frente a unos costes de mantenimiento de carreteras, esto debería ir acompañando de otras medidas que abarataran impuestos por otro lado. O que a ciertos colectivos desprotegidos se les proteja y no se les cobre por usar la carretera. Y al sector del transporte, que van a ser los que más van a pagar, quítenle impuestos a otras cosas para que el precio del producto no se encarezca. Yo creo sinceramente que en Castilla y León vamos a salir ganando con el peaje en carreteras, porque las vamos a tener mejor y todos los camiones que pasan, las estropean y no pagan nado, ahora van a hacerlo.

¿Por qué ha sido tan impopular?

Está claro que si no lo explicas bien es una medida impopular, porque la gente piensa ‘otro impuesto’. Pero es que no queda otra posibilidad, y la alternativa es dejar morir las carreteras. Lo cierto es que no está bien explicado, y en este país a, nivel político, solo funciona la crítica sin argumentos , el ‘como lo dices tú está mal’, y viceversa. Son debates artificiales y de desgaste político. Mire no, hay que ser inteligente, hay que avanzar con los tiempos, fijarse en Europa, y luchar por abaratar la factura impositiva. Además, ¿no se paga por aparcar dentro de las ciudades? ¿Y se ha muerto alguien por ello?