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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Dicotomías andaluzas

10/06/2021

La celebración de elecciones primarias para la elección de líderes en los partidos es una de las aportaciones del proceso de renovación y regeneración de la vida política que se hizo necesaria no solo por la aparición de los partidos de la nueva política sino para que los partidos tradicionales salieran de su anquilosamiento y de los ‘dedazos’ que dejaban a las militancias como meros acompañantes de las decisiones de los líderes de los partidos. Pero no hay que engañarse. Las primarias en muchos casos son un engorro que minimizar, un trámite que pasar, una excusa incómoda, una segunda vuelta de decisiones anteriores, un ajuste de cuentas por personas interpuestas, un riesgo porque un proceso binario supone una fractura del partido que obligará a recoser los rotos que se hayan producido en todos los niveles y siempre existe la tentación de arrasar y de hacer pasar al perdedor por las horcas caudinas. Todo ello puede concurrir en un mismo proceso, como ocurre en la elección del próximo líder o lideresa del PSOE de Andalucía.

Continuidad versus renovación, autonomía versus dependencia de la calle Ferraz. Grosso modo, entre estas dicotomías se dilucida la elección del futuro candidato de los socialistas andaluces a la presidencia de la Junta de Andalucía, cuando el actual presidente popular, Juan Manuel Moreno, lo decida, si es antes de que acabe la legislatura. Susana Díaz, expresidenta andaluza, ganadora de las últimas elecciones autonómicas, pero descabalgada del poder por el pacto de perdedores de PP, C,s y Vox representa la continuidad de una gestión de la que los andaluces han pasado página, según las encuestas que dan al PP la victoria si se convocaran ahora las elecciones. Es además la defensora de la autonomía de la organización en su territorio en contraposición con el otro candidato, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, que es el candidato “de Ferraz”, porque desde que los socialistas perdieron el poder en aquel territorio en el que habían establecido un régimen, la Ejecutiva ha buscado el relevo de Susana Díaz.  

Es evidente, por mucho que el interesado lo niegue, que Juan Espadas es el candidato de Pedro Sánchez para Andalucía, tanto porque quiera recuperar el poder con un nuevo líder que impulse al partido, como para que la líder andaluza no una sus fuerzas a los otros barones críticos con el secretario general –García Page, Javier Lambán,  a veces si, a veces no, Fernández-Vara-y profundice el cisma que causan los indultos a los presos del ‘procés’ en el seno del PSOE, y más cuando ven peligrar sus mayorías en las próximas elecciones. Sin olvidar, por supuesto, que aún quedan rescoldos de las primarias que llevaron a Sánchez al liderazgo del partido. Aunque en estos tiempos Susana Díaz ha hecho todo lo posible por no molestar a su vencedor en busca de un indulto que le permitiera seguir al frente del partido y recuperar el gobierno andaluz, para ella no ha llegado.

Mientras la derecha y la ultraderecha se manifiestan el próximo domingo en Madrid contra los indultos, los socialistas andaluces votarán a su próximo candidato en unas primarias cuya virtualidad es que Moreno Bonilla no les coja desarmados si decide acabar la legislatura anticipadamente, posibilidad que se aleja cuando el partido está movilizado y ninguno de los dos candidatos necesita campaña publicitaria.

 



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